Suaves por dentro, dorados por fuera, ligeramente dulces y súper reconfortantes, estos son los syrniki por los que merece la pena levantarse.
Ingredientes
- 500 g de requesón (tvorog), bien escurrido
- 1 huevo
- 1 cucharada de azúcar
- 2–3 cucharadas de sémola
- Una pizca de sal
- Vainilla (opcional)
- Harina, para rebozar
Preparación paso a paso
- Coloca el requesón en un bol. Si tiene grumos, aplástalo con un tenedor o pásalo por un colador para obtener una textura más suave.
- Añade el huevo, el azúcar, la sal, la sémola y la vainilla (si la usas).
- Mezcla hasta integrar, la masa debe ser suave pero mantener la forma.
- Déjala reposar 10–15 minutos para que la sémola absorba la humedad.
- Formar los syrniki. Enharina ligeramente tus manos. Toma porciones pequeñas y forma discos gruesos.
- Pásalos ligeramente por harina para lograr esa corteza dorada perfecta.
- Calienta una sartén a fuego medio con un poco de aceite o mantequilla.
- Cocina los syrniki durante 3–4 minutos por cada lado hasta que estén dorados y bien hechos por dentro. Evita el fuego alto para que no se sequen.
Cómo servir
Sirve calientes con:
- crema agria
- mermelada (la de higo es otro nivel)
- miel o frutos rojos
Consejos para syrniki perfectos
- Usa requesón seco y con buen contenido de grasa
- No añadas demasiada harina a la masa
- Deja reposar la mezcla, la sémola hace la magia
- Hazlos gruesos para que queden cremosos por dentro









