Si la vida te da calabacines… haz pizza.
Italianos, por favor, no se desmayen.
Sí, esto es una pizza de calabacín, y está sorprendentemente deliciosa.
En lugar de una masa de pizza tradicional, la base se prepara con calabacín
rallado, huevo, queso y un poco de harina. Queda tierna por dentro, dorada
por los bordes y lo suficientemente firme como para añadir todos tus
ingredientes favoritos.
Es una forma fácil y divertida de aprovechar los calabacines y una excelente
opción cuando quieres algo más ligero que una pizza clásica, pero igualmente
sabroso, reconfortante y, por supuesto, con mucho queso.
Ingredientes
Para la base de calabacín
- 2 calabacines medianos, aproximadamente 500–600 g
- 1 huevo grande
- 80 g de mozzarella rallada u otro queso suave
- 40–50 g de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de sal
- Pimienta negra al gusto
- 1/2 cucharadita de orégano seco, opcional
Para el topping
- 3–4 cucharadas de salsa de tomate
- 100–120 g de mozzarella
- Tus ingredientes favoritos para pizza
- Albahaca fresca u orégano, opcional
- Aceite de oliva para servir, opcional
Preparación
-
Prepara el calabacín.
Precalienta el horno a 220°C. Ralla los calabacines con un rallador grueso.
Añade un poco de sal y déjalos reposar durante unos 10 minutos. -
Elimina el exceso de líquido.
Coloca el calabacín rallado en un paño de cocina limpio o una gasa y
exprímelo muy bien. Este paso es importante: cuanto menos líquido quede,
mejor mantendrá su forma la base de la pizza. -
Prepara la “masa”.
Pon el calabacín en un bol. Añade el huevo, el queso rallado, la harina,
pimienta negra y, si quieres, un poco de orégano. Mezcla bien hasta obtener
una masa uniforme. -
Forma la base.
Cubre una bandeja de horno con papel vegetal. Coloca encima la mezcla de
calabacín y dale forma redonda, dejando un grosor de aproximadamente
0,7–1 cm. -
Hornea la base.
Hornea durante 18–25 minutos, hasta que la base esté firme y los bordes
estén bien dorados. El tiempo puede variar dependiendo de la cantidad de
humedad que tenga el calabacín. -
Añade los toppings.
Saca la base del horno. Extiende la salsa de tomate, añade la mozzarella
y termina con todos los ingredientes que te hagan feliz. -
Hornea de nuevo.
Devuelve la pizza al horno durante otros 8–12 minutos, hasta que el queso
esté completamente fundido, burbujeante y ligeramente dorado. -
Sirve.
Deja reposar la pizza durante 3–5 minutos antes de cortarla. Puedes terminar
con albahaca fresca, orégano o un chorrito de aceite de oliva.
Consejos para una Pizza de Calabacín Perfecta
-
Exprime muy bien el calabacín.
Si queda demasiado líquido, la base puede resultar blanda y será más
difícil de cortar. -
No hagas una base demasiado gruesa.
Una capa más fina se cocina de manera uniforme y queda más dorada por
los bordes. -
Hornea siempre la base antes de añadir los toppings.
Así evitarás que la pizza quede demasiado húmeda. -
No pongas demasiados ingredientes encima.
La base de calabacín es más delicada que una masa de pizza tradicional.
Ideas para los Toppings
Una vez horneada la base, puedes tratarla exactamente como una pizza normal.
Prueba con salsa de tomate, mozzarella, champiñones, cebolla, aceitunas,
pimientos, pollo, salami picante, feta o simplemente lo que tengas en la
nevera.
Cómo Conservarla
Esta pizza está mucho mejor recién hecha, pero puedes guardar las sobras en
un recipiente hermético en el frigorífico durante un máximo de 2 días.
Para recalentarla, utiliza el horno o una freidora de aire para que la base
vuelva a quedar más firme.
Y Finalmente…
Una pizza hecha de calabacín puede sonar un poco sospechosa hasta que la
pruebas. Y entonces, de repente, todo tiene sentido: verduras, queso,
salsa de tomate, bordes dorados y todos tus toppings favoritos.
Vamos… ¿no es maravilloso?












