Estas tortitas de pollo con calabacín son mi respuesta actual a la pregunta: “¿qué puedo preparar que sea rápido, fresco y que no me haga odiar la pechuga de pollo?”. Porque seamos sinceros — el pollo simple cansa rápido, pero si lo picas, lo mezclas con calabacín rallado y un montón de hierbas… cambia totalmente.
Lo que más me gusta es que el calabacín mantiene las tortitas jugosas sin necesidad de pan rallado ni lácteos. Es una receta fresca, verde y ligera — como un almuerzo veraniego que, sin querer, salió saludable.
Puedes servirlas con una salsa de yogur y ajo, envolverlas en pan plano o añadirlas a una ensalada y ya tienes la cena.
Ingredientes:
- 1 pechuga de pollo grande (300–350 g), finamente picada o molida
- 1 calabacín pequeño, rallado y escurrido
- 1 huevo
- Unas ramitas de perejil o eneldo, finamente picadas
- 1 diente pequeño de ajo, picado
- Sal y pimienta negra al gusto
- 1–2 cucharadas de harina o pan rallado (opcional, si la mezcla queda muy líquida)
- Aceite para freír
Instrucciones:
- Ralla el calabacín, espolvorea con un poco de sal y déjalo reposar 5–10 minutos. Luego exprímelo bien para eliminar el exceso de agua.
- Pica finamente la pechuga de pollo o usa carne molida de pollo.
- En un bol grande, mezcla el pollo, el calabacín escurrido, las hierbas, el ajo, el huevo, la sal y la pimienta. Si la mezcla está demasiado húmeda, añade un poco de harina o pan rallado.
- Con las manos mojadas, forma pequeñas tortitas.
- Fríelas en una sartén con un poco de aceite a fuego medio durante 4–5 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y bien cocidas.
- Sírvelas calientes o frías con tu salsa favorita.
Opción recomendada: una cucharada de yogur + limón + ajo = pura magia.









