Estas croquetas son de esas que te hacen decir: “espera… ¿esto qué es??”
Crujientes por fuera, jugosas por dentro, con un sabor profundo a umami — y sin nada de carne.
Perfectas si quieres algo reconfortante, económico y sorprendentemente adictivo.
- Ingredientes (2–3 porciones)
- 1 taza de trigo sarraceno (en crudo)
- 200–250 g de champiñones (u otros que te gusten)
- 1 cebolla mediana
- 1 huevo
- 2–3 cucharadas de harina (ajustar si hace falta)
- 1–2 cucharadas de salsa de soja
- Sal y pimienta negra al gusto
- Aceite para freír
Paso a paso
- Lávalo bien y cuécelo en agua con sal (proporción ~1:2) hasta que esté tierno.
Escurre el exceso de líquido y deja que se enfríe un poco — esto ayuda a que las croquetas mantengan la forma. - Pica finamente los champiñones y la cebolla. Saltéalos a fuego medio-alto hasta que los champiñones suelten el agua y se evapore. Añade la salsa de soja al final para ese toque intenso de umami.
- Combina:
- trigo sarraceno cocido
- mezcla de champiñones y cebolla
- huevo
- harina
Añade pimienta (y sal si hace falta — la soja ya aporta sal).
Mezcla bien y deja reposar 10 minutos — esto ayuda a que la masa se ligue mejor.
- Dales forma con las manos ligeramente húmedas (así no se pega la masa).
- Calienta aceite en una sartén y fríe a fuego medio hasta que estén:
- doradas y crujientes por fuera
- suaves y jugosas por dentro
Unos 3–4 minutos por lado.
Por qué funciona (un poco de “ciencia de cocina”)
- El trigo sarraceno aporta textura y un toque “carnoso”
- Champiñones + soja = bomba natural de umami
- Huevo + harina ayudan a que no se deshagan
- El reposo mejora la textura y el crujiente












