Una sopa de fideos reconfortante, con un caldo dorado y profundo gracias a una cocción lenta y especias cálidas.
Esta receta gira en torno al caldo. Queda rico, sedoso y lleno de sabor gracias a varias horas de cocción, una mezcla de especias aromáticas y un toque final de aceite de chile. El udon lo mantiene acogedor, mientras que el huevo escalfado se funde suavemente en el cuenco. Perfecto para noches frescas, domingos perezosos o cualquier momento en el que necesites algo calmante pero lleno de energía.
Ingredientes (2 porciones)
Para el caldo
- 800–1000 g de huesos de pollo (carcasas, cuellos, patas — el colágeno es tu amigo)
- 2–2.5 litros de agua
- 1 trocito de jengibre (2–3 cm), en láminas
- 1 anís estrellado
- 1 ramita pequeña de canela
- 2–3 vainas de cardamomo
- 1 cucharada de salsa de soja clara (o más al gusto)
- 1 cucharada de dashi en polvo o 1 taza de dashi preparado
- Sal al gusto
Para servir
- 300 g de fideos udon frescos
- 2 huevos (para escalfar)
- Hierbas frescas: cebollín, cilantro o perejil
- Aceite de chile — 1–2 cucharadas
- Opcional: un chorrito de vinagre de arroz o aceite de sésamo para equilibrar
Preparación
1. Prepara el caldo
Coloca los huesos de pollo en una olla grande y cúbrelos con agua fría. Lleva a ebullición y luego baja el fuego para mantener un hervor suave. Retira cualquier espuma que se forme en la superficie para que el caldo quede claro y limpio.
Deja cocer al menos 3 horas, idealmente más. La cocción lenta extrae el colágeno, lo que da al caldo una textura sedosa y un sabor profundo.
Una hora antes de terminar, añade el jengibre, el anís estrellado, la canela y el cardamomo. No dominan el gusto — solo aportan un toque cálido y aromático que combina perfectamente con los fideos.
En los últimos 10–15 minutos, sazona con la salsa de soja, el dashi y sal al gusto.
Cuela el caldo con un colador fino. Debe quedar dorado, fragante y reconfortante.
2. Cocina el udon
El udon fresco se cocina rápido: 2–3 minutos en agua hirviendo. Escúrrelo y enjuágalo ligeramente para eliminar el exceso de almidón.
3. Escalfa los huevos
Lleva a ebullición suave una olla pequeña de agua. Añade un chorrito de vinagre, remueve el agua suavemente y agrega el huevo.
Cuece 2½–3 minutos para obtener una yema líquida.
Opcionalmente: cuece los huevos durante 6 minutos si prefieres una textura entre tierna y firme.
4. Monta el plato
Divide los fideos entre los cuencos. Vierte suficiente caldo caliente para que el udon quede bien sumergido.
Coloca el huevo escalfado encima.
Termina con hierbas frescas picadas y, muy importante, una cucharada generosa de aceite de chile. Aporta picante, profundidad y ese brillo rojizo tan bonito en la superficie.
Resultado
Un cuenco calmante y picante a la vez.
Un caldo que te abraza suavemente… y te quema deliciosamente desde dentro.
Y unos fideos que unen todos los sabores — suaves, reconfortantes y perfectos.
Consejos y Variaciones
- Añade setas (shiitake, enoki) para más umami.
- Cambia udon por ramen o soba.
- Agrega pollo desmenuzado para más proteína.
- Para un caldo más profundo, tuesta los huesos antes de cocerlos.









