Fresco, ligero y con un toque sofisticado: este tartar de sandía y atún es una de esas recetas que parecen de restaurante, pero que en realidad se preparan en pocos minutos.
La combinación puede parecer un poco inesperada, pero funciona de maravilla: atún fresco y suave, sandía dulce y jugosa, estragón aromático y un toque de crema balsámica. El resultado es fresco, ligeramente dulce, salado y perfecto para un día caluroso de verano.
Receta de Tartar de Sandía y Atún
Raciones: 2
Ingredientes
- 250 g de sandía
- 200 g de atún fresco de calidad para sushi
- 1 puñado pequeño de estragón fresco
- 1–2 cucharaditas de crema balsámica
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal marina al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
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Prepara la sandía.
Retira la piel y las semillas y corta la pulpa en dados pequeños y uniformes. -
Corta el atún.
Con un cuchillo bien afilado, corta el atún en dados aproximadamente del mismo tamaño que la sandía. -
Prepara el estragón.
Separa las hojas de los tallos y pícalas ligeramente. Puedes reservar algunas hojas enteras para decorar. -
Mezcla el tartar.
Coloca el atún y la sandía en un bol. Añade el aceite de oliva, la crema balsámica, una pizca de sal marina y pimienta negra recién molida. - Mezcla todo con mucha suavidad para que los dados de sandía mantengan su forma y el atún no se deshaga.
- Añade bastante estragón fresco y mezcla una última vez con cuidado.
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Sirve inmediatamente.
Reparte el tartar en platos fríos o utiliza un aro de cocina para conseguir una presentación más elegante, estilo restaurante.
Consejos para un Tartar Perfecto
- Utiliza atún muy fresco y apto para consumir en crudo.
- Mantén tanto el atún como la sandía bien fríos antes de preparar el plato.
- Elige una sandía firme y crujiente, no demasiado madura.
- Añade la crema balsámica poco a poco: solo necesitas un toque dulce y ligeramente ácido.
- No prepares el tartar con demasiada antelación, ya que la sandía empezará a soltar líquido.
Cómo Servirlo
Este tartar es perfecto como entrante ligero de verano, como aperitivo para una cena especial o incluso como almuerzo fresco en un día muy caluroso.
Puedes servirlo solo o acompañado de pan de masa madre tostado, crackers finos y crujientes o una sencilla ensalada verde.
Fresco, frío, jugoso y sorprendentemente fácil de preparar. Una de esas recetas que parecen mucho más complicadas de lo que realmente son.










