Desayuno

Huevos rancheros con salsa ranchera casera

Huevos rancheros con salsa ranchera casera

¡Mi maratón de desayunos mexicanos empieza con unos huevos rancheros! Una tortilla de maíz ligeramente crujiente, huevos fritos, salsa casera de tomate y chile, frijoles refritos y un toque de queso: un desayuno para disfrutar sin prisas.

Me encanta la cocina mexicana, y esta es una de mis formas favoritas de llevar sus sabores a la mesa del desayuno. La salsa ranchera caliente une todos los ingredientes, mientras que las yemas cremosas hacen que cada bocado sea todavía más delicioso.

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocción: 20 minutos
  • Tiempo total: 35 minutos
  • Raciones: 1, con salsa ranchera suficiente para 2 raciones

Ingredientes

Para la salsa ranchera — 2 raciones

  • 5 tomates medianos maduros
  • ½ cebolla blanca, cortada en trozos
  • 1 diente de ajo pelado
  • 2 chiles serranos sin tallo
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • Agua, según sea necesario
  • Sal al gusto

Para los huevos rancheros — 1 ración

  • 1 tortilla de maíz
  • 2 huevos
  • 20 g de queso rallado, como Monterey Jack o cheddar suave
  • 50 g de frijoles refritos
  • ½ de la salsa ranchera preparada, o al gusto
  • Aceite vegetal para freír
  • Sal al gusto

Cómo preparar huevos rancheros

1. Prepara los tomates

Calienta agua en una cacerola hasta que hierva suavemente. Haz un pequeño corte superficial en forma de cruz en la base de cada tomate y sumérgelos en el agua. Escáldalos durante 1–2 minutos, hasta que la piel empiece a abrirse.

Pásalos a un recipiente con agua fría. Cuando puedas manipularlos sin quemarte, retira la piel y la parte dura del pedúnculo.

2. Tritura los ingredientes de la salsa

Pon los tomates pelados, la cebolla, el ajo y los chiles serranos en una batidora. Tritura hasta integrar los ingredientes. Puedes dejar la salsa con un poco de textura o hacerla más fina, según prefieras.

Para una salsa menos picante, empieza con un solo chile y retira las semillas y las membranas interiores claras antes de triturarlo. Añade más chile si quieres un sabor más intenso.

3. Cocina la salsa ranchera

Calienta una cucharada de aceite vegetal en una cacerola a fuego medio. Vierte la salsa con cuidado, ya que puede salpicar, y remueve.

Añade sal y cocina a fuego suave durante 5–10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que espese ligeramente y la cebolla y el ajo dejen de saber a crudo. Si queda demasiado espesa, incorpora un chorrito de agua. Mantenla caliente.

4. Calienta los frijoles refritos

Pon los frijoles refritos en una cacerola pequeña a fuego bajo. Remueve hasta que estén bien calientes y añade un poquito de agua si necesitas una textura más cremosa.

5. Fríe ligeramente la tortilla

Calienta una capa fina de aceite vegetal en una sartén a fuego medio-alto. Fríe la tortilla durante unos 20–30 segundos por cada lado, hasta que esté ligeramente dorada y los bordes queden un poco crujientes.

El centro debe conservar cierta flexibilidad para que resulte fácil cortarla y comerla. Pásala a un plato caliente y retira el exceso de aceite.

6. Fríe los huevos

Baja el fuego a medio-bajo y deja un poco de aceite en la sartén. Casca los huevos y fríelos sin darles la vuelta, hasta que las claras estén completamente cuajadas y las yemas tengan el punto que te guste.

Si hace falta, tapa brevemente la sartén para que las claras terminen de cuajarse. Sazona con una pizca de sal.

7. Monta el plato y sirve

Coloca los huevos sobre la tortilla caliente. Cubre con la salsa ranchera y espolvorea el queso rallado. Sirve los frijoles refritos a un lado.

Disfruta inmediatamente, mientras todo está caliente y la tortilla todavía conserva su toque crujiente. ¡Buen provecho!

Consejos para unos huevos rancheros deliciosos

  • Elige tomates maduros. Aportarán más sabor y un dulzor natural a la salsa.
  • Ajusta el picante. La intensidad de los chiles serranos puede variar, así que empieza con menos si prefieres un desayuno suave.
  • No frías demasiado la tortilla. Debe sostener los ingredientes sin quedar dura ni quebradiza.
  • Monta el plato justo antes de servir. Así evitarás que la salsa ablande demasiado la tortilla.
  • Revisa los ingredientes de los frijoles si no comes cerdo. Algunos llevan manteca de cerdo; elige unos preparados con aceite vegetal.

Preparación con antelación y conservación

La receta de salsa ranchera alcanza para dos desayunos. Guarda la porción sobrante en un recipiente cerrado en la nevera antes de que transcurran 2 horas desde su preparación y consúmela en un plazo de 3–4 días. Caliéntala bien en una cacerola y añade un chorrito de agua si es necesario.

Para disfrutar de la mejor textura, prepara la tortilla y los huevos en el momento y monta el plato justo antes de comer.

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