Ingredientes:
- 5–6 cebollas amarillas grandes
- 50 g de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 100 ml de vino blanco seco (opcional)
- 1,5 litros de caldo de champiñones
- Unas ramitas de tomillo (o 1 cucharadita de tomillo seco)
- 1 hoja de laurel
- Sal y pimienta negra al gusto
- Pan de centeno – unas rebanadas
- 100–150 g de queso parmesano rallado
- 1 diente de ajo (opcional, para frotar el pan)
Instrucciones:
- Corta las cebollas en medias lunas finas. En una olla grande, derrite la mantequilla con el aceite de oliva a fuego bajo. Añade las cebollas y cocina lentamente durante 30–40 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que estén suaves, doradas y dulces. Este paso es clave para obtener un sabor profundo—¡no tengas prisa!
- Si usas vino, añádelo ahora y deja que reduzca un poco. Agrega el tomillo, la hoja de laurel, sal y pimienta negra recién molida.
- Vierte el caldo de champiñones caliente, lleva a ebullición suave, luego baja el fuego y deja cocinar a fuego lento durante 20–30 minutos. Retira la hoja de laurel antes de servir.
- Tuesta las rebanadas de pan de centeno hasta que estén crujientes—en una sartén, tostadora o bajo el grill. Si lo deseas, frótalas ligeramente con un diente de ajo. Cubre con queso parmesano rallado y gratina en el horno o bajo el grill unos minutos hasta que se derrita.
- Sirve la sopa en cuencos. Coloca encima una tostada de centeno con queso. Opcionalmente, puedes gratinar todo el cuenco para conseguir el clásico acabado dorado y burbujeante.
Consejo:
El caldo de champiñones aporta un sabor umami profundo y convierte la receta en una opción perfecta para vegetarianos. La tostada de centeno con parmesano le da un toque rústico y reconfortante, ideal para los días fríos.







