Este plato de pollo al horno con col es todo lo que quiero en una noche tranquila: sabroso, fácil y con un toque casero que reconforta el alma. Es el tipo de receta que perfuma la cocina como si alguien te estuviera cocinando con cariño.
El pollo queda dorado y jugoso, la col se vuelve dulce y tierna en el horno, y las especias lo convierten todo en un plato con sabor clásico pero con alma moderna.
¿Y lo mejor? ¡Todo se hace en una sola cazuela! Así que tienes cena rica y muy pocos trastos que lavar. Vamos allá.
¿Por qué te va a encantar?
- Todo en un solo recipiente = menos limpieza
- Muy económico
- Naturalmente sin gluten ni lácteos
- Sabroso y reconfortante
- Ligero pero perfecto también para los días fríos
Ingredientes (para 2 personas):
- 2 muslos de pollo (con hueso y piel, para más sabor)
- ½ repollo verde, finamente picado
- 1 zanahoria mediana, rallada
- 1 cebolla amarilla, en rodajas finas
- 3 dientes de ajo, picados
- 1 cucharada de concentrado de tomate
- 200 ml de agua o caldo de pollo
- 1 cucharadita de semillas de alcaravea (o comino molido si prefieres)
- 1–2 hojas de laurel
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Aceite de oliva para dorar y saltear
- Perejil fresco picado para servir
Instrucciones:
- Precalienta el horno a 180 °C.
- En una sartén grande apta para horno (o cazuela), calienta un poco de aceite de oliva a fuego medio-alto. Dora los muslos por ambos lados hasta que estén bien dorados (unos 4–5 minutos por lado). Retira y reserva.
- En la misma sartén, añade un poco más de aceite si hace falta. Sofríe la cebolla durante 2–3 minutos hasta que esté transparente, luego añade la zanahoria rallada y el ajo. Cocina 1 minuto más.
- Incorpora el concentrado de tomate, las semillas de alcaravea, el laurel y un chorrito de caldo o agua para desglasar (¡todo ese sabor del fondo cuenta!).
- Añade el repollo picado. Salpimienta y mezcla todo bien con cuidado.
- Coloca los muslos de pollo dorados encima de la col. Vierte el resto del caldo o agua, asegurándote de que haya suficiente líquido (debe cubrir al menos la mitad de la col).
- Cubre con tapa o papel de aluminio y hornea durante 45 minutos, hasta que el pollo esté tierno y la col, suave.
- Destapa y hornea 10–15 minutos más para que la piel del pollo quede crujiente y los bordes se caramelicen un poco.
- Espolvorea con perejil fresco y sirve caliente, directamente de la cazuela.
Consejos y variaciones:
- Un toque picante: Añade un poco de chile seco o pimentón ahumado.
- Para más contundencia: Acompaña con pan rústico, puré de patatas o trigo sarraceno.
- Sobra perfecto: Se conserva en la nevera hasta 3 días y sabe incluso mejor al día siguiente.
Este plato es como un abrazo en forma de comida. Ya sea para dos o para toda la familia, es de esos que reúnen a todos a la mesa… y los mantienen allí.







