Estas tortitas son el auténtico comfort food: tiernas, sabrosas, con una costra dorada y ese sabor intenso y agradable del hígado.
El hígado es una fuente excelente de hierro, vitamina A y vitaminas del grupo B. Y en forma de tortitas, se vuelve mucho más apetecible y fácil de servir. ¡Hasta los niños las disfrutan!
Sírvelas con crema agria o una salsita ligera de ajo, y tendrás un almuerzo o cena completo, rico en proteínas y muy saciante.
Ingredientes:
- Hígado (de res, cerdo o pollo) — 500 g
- Cebolla — 1 grande
- Huevo — 1
- Harina — 3–4 cucharadas (puedes usar sémola)
- Sal — al gusto (~½ cdita)
- Pimienta negra — al gusto
- Aceite vegetal — para freír
- (Opcional para servir) crema agria, ajo, hierbas frescas
Preparación:
- Limpia el hígado quitando las membranas y venas, y córtalo en trozos.
- Pasa el hígado y la cebolla por una picadora o licuadora hasta obtener una masa homogénea.
- Añade el huevo, la sal, la pimienta y la harina. Mezcla bien. La consistencia debe ser parecida a una crema espesa. Si está muy líquida, añade un poco más de harina.
- Calienta aceite en una sartén a fuego medio. Coloca la mezcla en la sartén con una cuchara, formando tortitas. Fríelas durante 2–3 minutos por cada lado hasta que estén doradas y bien cocidas.
- Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sirve calientes con crema agria, hierbas frescas o una salsa suave de ajo.
Consejos:
- El hígado de pollo hace que las tortitas queden especialmente suaves y delicadas.
- Puedes añadir zanahoria rallada, pimentón o perejil picado para darles más sabor y color.
- Son deliciosas tanto calientes como frías — perfectas para llevar en un táper o como comida preparada.







