Una versión aromática, picante y especialmente suave del clásico plato de Oriente Medio. La harissa, el chile fresco y el queso americano derretido crean una salsa rica y sedosa que combina perfectamente con los huevos. Ideal para el desayuno, el brunch o una cena reconfortante.
Ingredientes
- 1 cebolla morada, cortada en tiras finas
- 1 pimiento, cortado en tiras
- 1–2 dientes de ajo, picados (opcional)
- 1 lata (400 g) de tomates triturados
- 1 chile pequeño, picado finamente
- 1 cucharadita de comino
- 1/2–1 cucharadita de harissa, al gusto
- 2–3 lonchas de queso americano
- 3–4 huevos
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta negra
- Hierbas frescas (perejil o cilantro), para servir
Preparación
1. Preparar la base
Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Añade la cebolla y el pimiento. Cocina durante 5–7 minutos hasta que las verduras se ablanden y comiencen a caramelizarse ligeramente.
2. Incorporar las especias
Agrega el comino, la harissa y el chile picado. Cocina durante unos 30 segundos para que las especias liberen su aroma y profundicen el sabor de la salsa.
3. Formar la salsa de tomate
Vierte los tomates triturados. Añade sal y pimienta al gusto. Reduce el fuego y deja que la mezcla hierva a fuego lento durante 10–12 minutos, hasta que espese y se concentre el sabor.
4. Derretir el queso
Añade las lonchas de queso americano directamente a la salsa y remueve hasta que se derritan por completo. Esto aportará una textura cremosa y sedosa que equilibra el picante de la harissa y el chile.
5. Cocinar los huevos
Haz pequeños huecos en la salsa con una cuchara y casca un huevo en cada uno. Tapa la sartén y cocina durante 5–8 minutos, según el punto deseado de los huevos. El vapor ayudará a cocinarlos suavemente sin resecar la salsa.
6. Servir
Retira la sartén del fuego. Añade hierbas frescas por encima y, si lo deseas, un poco más de harissa. Sirve inmediatamente con pan crujiente, pan de masa madre tostado o pita caliente.
Notas
- Para una versión más suave, retira las semillas del chile o reduce la cantidad de harissa.
- Para una textura aún más cremosa, puedes añadir un chorrito de leche entera o una pequeña nuez de mantequilla junto con el queso.
- La shakshuka se conserva bien en la nevera hasta un día (sin los huevos cocidos dentro).













